Papá, te voy a decepcionar

«No me importa si mi proyecto vital es grande o pequeño mientras sea el mío y me llene de satisfacción. Papá, te voy a decepcionar. Lo siento. Es mi vida.»
Estas son las frases que más resonaron en el taller de Constelacione Familiares con Peter Bourquin al que asistí esta semana.
En una constelación familiar emergió la necesidad de la hija de dirigirle estas palabras a su padre y a su madre, quienes querían de ella que estudiara por un lado y que fuera feliz por otro. Pero las expectativas de los padres hacia los hijos(as) generan una presión, una angustia, un ahogo y una carga que, para poder librarse de ella, los hijos o hijas necesitan alejarse de los padres.

Parece una evidencia que los padres no suelen entender a los hijos o hijas. ¿Cuál es la causa?
El origen de la motivación de los padres está en su historia y en su pasado. Padres y madres que fueron hijos de la posguerra, especialmente los hombres, tomaron como motivación la necesidad de salir de la miseria. Así se enfocaron en proyectos de contenido básicamente económico y asociados al éxito. Pero sus hijos e hijas han crecido en una sociedad con cierto bienestar y ya tienen otros valores, no siendo el económico el más importante.

Asimismo, antiguamente los hijos(as) solían tener que seguir los pasos de los padres en cuanto a profesión. Hoy en día existen muchos caminos y es muy difícil seguir los pasos de los padres. Y en cualquier caso, hacerlo supone renunciar al propio proyecto vital en la mayoría de ocasiones. El proyecto vital que los padres y madres esperan para sus hijos e hijas está basado en su pasado. El proyecto vital de los hijos e hijas está basado en su futuro. Por fuerza son diferentes. Y por eso, cuando los hijos e hijas están pendientes de la aprobación y aceptación por parte de sus padres o madres, sus proyectos vitales se debilitan. Si se adaptan a los deseos de los padres o madres, posiblemente será renunciando a su propio proyecto vital.

Por contra, cuando se mantienen firmes en abrazar sus propios proyectos vitales, inevitablemente van a decepcionar a sus padres o madres. Al menos al principio, hasta que éstos lo acepten (o no).

Algunos padres o madres viven también con el deseo interno de que sus hijos o hijas sean felices. Por esta razón, mantienen los ojos permanentemente sobre ellos(as) esperando y vigilando que este anhelo se cumpla (y dejando de atender otros asuntos de su propia vida). Por eso están todo el tiempo empujando para que sus hijos o hijas hagan aquello que ellos(as) ya han pensado y decidido que será lo que les hará más felices. Pero los hijos o hijas no pueden cargar con la responsabilidad de hacer felices a sus padres todo el tiempo porque en el proyecto vital de los hijos(as) puede haber subidas y bajadas, momentos de felicidad o golpes por superar. La felicidad de un padre o de una madre es su responsabilidad y no debe depender de cómo avanza el hijo o hija en su proyecto vital.

¡Te deseo suerte y valor para abrazar tu propio proyecto vital!

(Forma parte de tu proyecto vital-incluyendo tu misión de alma- descubrir cuál es. Se descubre caminando.)